Harinas Simón: Nuevos tiempos para mantener la esencia

Es uno de los platos más famosos en La Mancha aunque también por buen parte del territorio nacional. En cuanto cae la hoja y hasta que florece no falta en las mesas. En días de lluvia y especialmente de frío vuelve a nuestras cocinas acompañado del buen vino. Las gachas. Para hacerlas es fundamental contar con el ingrediente imprescindible: la harina de almortas. En La Solana las “guijas”, en otros sitios pitos o titos.

Casi 500 kilos diarios de harina pueden salir del molino de Harinas Simón. Seis generaciones en este oficio que se adapta a los tiempos. Pedro José Simón, a sus 32 años tira del carro al heredarlo de su padre y convirtiéndose en un eslabón más de la cadena familiar.

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Entrar en el molino significa abrir los ojos y embobarse ante la maquinaria. Un engranaje perfecto desde que llega la materia prima hasta que va atravesando el proceso. El molino, verdadero talismán de la empresa, se encarga de transformar la guija en harina. Un laborioso proceso, realizado de forma totalmente artesanal y que permite que en muchas mesas de La Mancha se moje “una sopa de gachas” con sabor netamente solanero.

Pedro José ha incorporado novedades a este centenario molino. Entre otras realiza visitas guiadas para escolares y grupos. Una forma de incorporar el turismo etnográfico y dar un nuevo giro en pleno siglo XXI. Porque la tradición y la innovación no siempre están reñidos. Hemos compartido unas horas entre su oficio y nos hemos contagiado de la ilusión con la que trata cada bolsa que sale del molino. Son los nuevos tiempos para mantener la esencia y un homenaje a seis generaciones de molineros.