Hay gestas deportivas que van más allá de la competición y los trofeos, donde los adversarios son los elementos y uno mismo, y el premio es la satisfacción de haber logrado un reto personal, algo que no está al alcance de todo el mundo. Eso es lo que acaban de conseguir Juan y Pablo, dos solaneros que han completado la ruta del Camino Natural del Tajo en bicicleta de montaña. Este recorrido, de cerca de 1100 kilómetros, discurre por el curso del rio más largo de la Península Ibérica, desde su nacimiento en la Sierra de Albarracín hasta su desembocadura en Lisboa.

Animados por hazañas individuales anteriores, ya que ambos habían realizado previamente el camino natural del Guadiana por separado, y orientándose en las vivencias de otros aventureros que han realizado esta ruta en bici, se lanzaron esta vez en conjunto a recorrer la ribera del rio Tajo.

El Camino Natural del Tajo es un recorrido pensado originalmente para senderismo a pié, que incluso está especificado en la web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y homologado como sendero de largo recorrido por la Federación Española de Deportes de Montaña (FEDME) con el indicador GR-113.

Juan y Pablo, en Aranjuez, durante su ruta por el TajoLa aventura de Pablo y Juan comienza en la provincia de Teruel, y en sus primeros dias transcurre por el Alto Tajo, una zona que según cuentan los protagonistas de esta historia, es la más bonita e interesante del recorrido. También la más dificultosa por su perfil de alta montaña. La segunda etapa del recorrido, entre Fuente La Parra y Trillo es la más dura, según ambos, de las 10 que compusieron su periplo en bicicleta mountain bike.

En estos diez dias han tenido que pasar por valles, bosques, pueblos pequeños o más grandes, zonas de huertas, riberas de embalses, etc… atravesando las provincias de Teruel, Cuenca, Guadalajara, Toledo y Cáceres, así como el tramo de Portugal desde la frontera en Cedillo hasta la capital, Lisboa, donde se apearon de la bicicleta en el lugar donde el Tajo se apea de la tierra y se sumerje en el Océano Atlántico.

Juan, “Basky” como le conocen todos, detalla en su blog (El Tajo “GR 113” (Nacimiento y Desenbocadura) ) todas las etapas de esta singular y exigente hazaña, incluyendo algunas anécdotas, como el dia que detuvieron su marcha para rescatar una lechuza que se encontraba enredada en la planta conocida como “amor del hortelano“, o cuando tuvieron que contratar una barca en el último pueblo de Cáceres antes de entrar en Portugal para poder cruzar un embalse porque la presa estaba cerrada en dias de semana.

Desde La Solana Digital nuestra enhorabuena para estos dos paisanos nuestros que, según nos cuentan, ya andan pensando en repetir su aventura, esta vez por otro de los grandes rios de la península.